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Oscar José Fernández |
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Acreditación de la experiencia, una necesidad en nuestra revolución 27 de octubre de 2008 |
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Durante muchos años me he opuesto a la visión academicista que irónicamente como lo es mi vida, me ha llevado desde la periferia de la academia a impartir cursos en la misma en la que expongo entre otras cosas, el como desde mi rebeldía académica termino siendo un académico periférico, sin embargo sigo observando a gente muy valiosa que por no poseer un título que lo acredite como tal o cual, termina siendo explotado en una empresa o termina regalando su conocimiento al menor postor, y tal vez esto suene a capitalismo al comienzo, y ¿es que acaso no es capitalismo que un obrero con experiencia el cual termina siendo el instructor del ingeniero, sea remunerado y considerado de menor valía que el anterior; sin embargo este obrero que no conoce de ecuaciones diferenciales, puede resolver e inventar nuevos productos con mayor éxito que in ingeniero recién graduado. Este es solo un ejemplo; aquí en Venezuela queriendo cambiar precisamente esta realidad se ha creado a través del ministerio del poder popular para la ciencia y la tecnología, el premio a la inventiva popular, y a través de este se han encontrado una cantidad cada vez mayor de personas que sin poseer una formación académica han podido lograr grandes hazañas en el campo de la creación imaginativa; pero esto lamentablemente se queda en un diploma y nuestros amigos inventores no pasan de ser una curiosidad científica que se presenta en un salón una vez al año. ¿Por qué no se patentan los inventos?, ¿Por qué se les reconoce académicamente su nivel? Igual pasa con muchas personas (entre las cuales me sumo), que han desarrollado nuevos conocimientos pero que por no poseer un título de doctor en “X” cuestión, casi que no son atendidos, sin embargo esto no es así en todo el mundo, y mientras aquí en Venezuela para lograr publicar en un revista de peso internacional hay que ser de esos doctores y cumplir con 10 mil requisitos, en otras con tan solo enviar un texto por correo electrónico basta, y no significa que todos los materiales sean aceptados, pero por lo menos la burocracia disminuye, y en mi caso he publicado muchos materiales por esta vía, incluso acabo de publicar mi primer libro, el cual es el resultado de más de 15 años de investigaciones sin pasar por un postgrado formal, aquí les adjunto los link de mi libro ENTRE EL CRISTAL Y LAS NUBES:
http://www.scenia.org/DRacionalidades/biologia_filosofica.html Es importante que entendamos que si queremos que la academia siga viva debemos transformarla, pues en nuestro país Venezuela, no es suficiente que las misiones educativas estén dando una oportunidad, también es necesario que la academia marche al ritmo de los cambios. |