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Oscar José Fernández |
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Gula urbana 22 de junio de 2006 |
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Muerte de chocolate caminas erguida percibiendo la suculenta despedida muerte muerte de galletas conmueves los dientes perdiéndote en jarinas de vida.
Espérame en la parada de los cachitos con olor a cerveza espérame en la estación de los tostones en la esquina de los churros en la calle del hambre en la avenida de los refrescos espérame o mejor no me esperes yo llegaré comiendo.
Quisiera ser el mango que cae sobre tu vehículo para así poder mirarte en mi última caída.
Merengada de ojos te diluyes entre mis venas como alimento para ciegos y me miras desde tu licuadora esperando el rescate.
¿Cómo haces para oler a turrón y saber a vainilla mi adorable fresa con crema?
eres dulce canela que clienta mis sentidos.
¿Cómo no amarte? si cada vez que respiro te encuentro.
Dios bendiga el pan que comes el jugo que bebes la ensalada de tu cena y la fruta de tu dieta.
Divina figura comida perfecta.
Si pilón viviera cerca de la Plaza Venezuela diría: “con gusto te pago el martes por un pepito del día de hoy”
Alemana o inglesa me gustan por igual siempre en mi perro caliente.
Transito por las cuatro estaciones del silencio en busca de la anchoa perdida.
Somos como flores en ensalada de frutas.
Consulto la jurisprudencia de mi destino y veo ángeles urbanos devorando cotufas de fe consulto al arcano de mi reloj y veo ángeles de chocolate digiriendo nostalgias.
Consulto a los dioses de mi camino y veo tortas de arequipe comiendo ángeles.
Gelatina intoxicante de luz dorada amortiguas la caída.
Solo a ti he visto comiendo una paleta con la imagen de dios. |